| La eyaculación precoz es el problema
sexual masculino más frecuente entre los españoles y
además causante de muchas rupturas de pareja. Superar esta
disfunción sexual no sólo dependerá de él.
No te cruces de brazos y ayúdale, tu cama te lo agradecerá.
Según la Asociación Española de Andrología,
la eyaculación precoz no es un problema aislado. Afecta o
ha afectado en algún momento de su vida a un 30 / 45 % de
los varones españoles. Pero si antes no se daba importancia
a este tipo de patologías debido al papel pasivo que la mujer
tenía ante el sexo, ahora, cuando la sexualidad femenina
ha despertado y cada vez se le exige al hombre más en la
cama, este problema es causa de muchas rupturas de pareja.
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Si tu compañero sufre de una eyaculación
precoz crónica, no le des la espalda y ayúdale a superar
este mal trago. Aunque él llegue al orgasmo y a ti te deje a mitad
de camino, no significa que él esté disfrutando de esta
situación.
¿Cuándo podemos
hablar de eyaculación precoz?
No hay un consenso entre la comunidad científica
a la hora de definir cuándo se está ante un caso de eyaculación
precoz. Pero sí podemos definir un perfil por eliminación.
No es eyaculador precoz el adolescente que en sus primeras
experiencias sexuales eyacula al rozar simplemente el pecho de una mujer
o nada más que tomar contacto con la vagina femenina. Tampoco es
eyaculador precoz aquél que después de un largo periodo
de abstinencia no logra controlar su eyaculación, o aquel que por
fin consigue tener entre sus sábanas a la chica de sus sueños
y apenas consigue arrancar.
Incluso dentro de la pareja el concepto de eyaculador
precoz es muy variable. Mientras que para algunas mujeres su pareja sufre
esta disfunción aún estando media hora antes de llegar al
orgasmo, otras consideran que su pareja es un Tarzán aunque sólo
aguante diez minutos dentro de ellas.
Por lo tanto, la duración del acto no es la característica
determinante de los eyaculadores precoces. Muchos especialistas consideran
que lo que determina la existencia o no de esta disfunción sexual
es la incapacidad del varón de controlar su propia eyaculación,
dando lugar a que el clímax llegue antes de lo deseado.
¿Consecuencias? Frustración y aflicción
en la pareja, lo que puede derivar en distanciamiento e incluso infidelidad
y ruptura. Y es que el buen sexo dentro de la pareja es fundamental.
Cómo se siente él
Por mucho que tu pareja llegue al orgasmo no significa
que él esté disfrutando de la relación sexual. La
primera persona que sufre las consecuencias psicológicas de esta
patología es el hombre. No conseguir satisfacer a la pareja suele
crear un sentimiento de culpabilidad y una sensación de incompetencia
sexual que deriva incluso en miedo a la pérdida de la compañera.
Además, el hombre que eyacula rápidamente
puede no percibir sensaciones orgásmicas durante la eyaculación
por estar pensando en cómo controlarla. Lo que convierte el sexo
en algo desagradable tanto para él, que no sabe cómo superar
este problema, como para ella, que no consigue llegar nunca al orgasmo.
Por ello, si tu pareja sufre de eyaculación precoz
nunca has de ponerle entre la espada y la pared. Si le das un ultimátum
únicamente conseguirás que aumente su ansiedad y que el
problema se agrave. Lo mejor es descubrir las causas que están
provocando esta situación.
Causas
Una vez aceptado el problema por parte de ambos, debéis
buscar las causas que lo originó.
Hay que partir de la idea de que la eyaculación
precoz no es una enfermedad ni un problema incurable. Solamente hay que
conocer las causas que la están provocando para buscar las soluciones
apropiadas a cada caso.
En general, la eyaculación precoz puede tener los
siguientes orígenes:
Causas psicológicas.
Suelen ser las más comunes y entre ellas destacamos:
Ansiedad, producida normalmente cuando se inicia una relación. De
aquí deriva un sentimiento de angustia promovido por pensamientos
del tipo "no daré la talla" o "ella seguro que esperará
más de mi". Este temor al fracaso y la obsesión por no
fallar puede hacer disparar el reflejo eyaculatorio rápidamente y
sin control.
Mal aprendizaje. Muchos hombres han aprendido a masturbarse rápidamente
debido al sentimiento de culpa generado por una educación represiva.
Esta forma de llegar al orgasmo la han trasladado a las relaciones de pareja,
convirtiéndose en un eyaculador precoz.
Exigencias femeninas. Hay otras personas que presentan la eyaculación
precoz sólo con algunas parejas. Esto puede ser debido a las exigencias
de la nueva pareja o al sentimiento de inferioridad que puede tener el varón
frente a la mujer.
Causas orgánicas o físicas.
Son menos frecuentes y se deben, fundamentalmente,
a alteraciones del tipo: hipersensibilidad del glande, trastornos neurológicos,
trastornos neurodegenerativos, alteraciones urogenitales de la uretra
posterior y próstata, alteraciones vasculares, desequilibrios hormonales
o patologías similares que puedan afectar a la eyacaculación
de una manera directa o indirecta.
Detectando cuál es el caso que está afectando a la sexualidad
de tu compañero, podéis tomar unas u otras medidas para
solucionarlo. Porque la eyaculación precoz SÍ tiene solución.
Tratamiento
Existen una serie de "remedios caseros" que os pueden dar muy
buenos resultados.
Para él.
Masturbación. Puede ser un buen método
para que aprenda a controlar su eyaculación. Además, mientras
más la practique menos sensibilidad tendrá en el glande
y más aguantará.
Frenar/arrancar. Esta técnica consiste en retirar el pene durante
el coito cuando note que va a eyacular, dejar que la erección se
baje e iniciar otra vez las relaciones sexuales. Hay que repetir esta
acción dos o tres veces antes de eyacular.
Distracción. Si la eyaculación precoz es causada por una
sobreexcitación, sería bueno que tu pareja pensara en cosas
poco eróticas durante el acto sexual, hasta que consiga controlar
su orgasmo.
Para ella.
Primero tú. Como sus técnicas pueden
impedir en varias ocasiones la posibilidad de que tú alcances el
orgasmo, lo mejor es que te haga llegar él primero a ti al clímax
por medio de métodos alternativos a la penetración, como
sexo oral o masturbación, para eliminar así tensiones.
Control de movimientos. Si notas que le queda poco para eyacular, no te
muevas, ni gimas, ni mucho menos contraigas los músculos vaginales.
Toda la noche. Tomaos el sexo de forma relajada y con todo el tiempo que
sea necesario. Si las primeras veces eyacula muy pronto, las siguientes
aguantará más.
Paciencia. Una gran dosis de paciencia y comprensión le hará
aumentar su ánimo, su optimismo y su confianza en sí mismo.
Pero si con estos truquitos él tampoco consigue controlar su eyaculación
lo mejor es acudir a un especialista. Puede que estéis ante un
problema físico o psicológico que hay que tratar cuanto
antes.
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